Nos parece que no es casual que en muchos lugares en nuestro país se estén realizando reuniones, foros, charlas etc., donde se esta discutiendo este mismo tema, ya que la idea que cada ves mas se esta extendiendo entre los mexicanos es que las instituciones nacionales se encuentran en crisis. Para algunos se trata de una crisis ligera y parcial que solo afecta a unas cuantas instituciones. Otros consideramos que se trata de una profunda y generalizada crisis que afecta a todo el estado y el sistema político en su conjunto, lo que ha obligado que se hable de cambios profundos en las instituciones. Este nos parece que es un primer aspecto que habría que aclararnos, pues con mejorales o maquillajes no podremos curar a un enfermo que se encuentra sumamente grave.
EL ESTADO Y LAS INSTITUCIONES EN DEFENSA DE LOS GRUPOS DE PODER
Desde nuestro punto de vista, una idea fundamental de la cual hay que partir para tratar de entender este problema, es que el Estado y las instituciones que le corresponden tienen como función primordial defender los intereses de los grupos de poder económico y político nacionales y extranjeros. Por lo cual, son las luchas de los distintos sectores sociales marginados de las posibilidades de desarrollo, quienes van cuestionando y desgastando las instituciones que hasta ese momento se presentan como vigentes, al resultar incapaces de dar respuesta positiva a las diversas problemáticas que estos sectores van reclamando.
Desde luego que este desgaste no es de golpe, sino es todo un proceso que se acelera o retarda dependiendo de la intensidad y activismo de la resistencia de los marginados, quienes con sus acciones y de diversas formas van mostrando ante el conjunto de la sociedad la ineficacia de las instituciones como vías de solución a los reclamos populares. Es en esta medida que se desnuda la parcialidad e inclinación del estado y las instituciones para favorecer a los dueños del poder y del dinero.
En este sentido, la lucha de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) resulta bastante aleccionadora. Fue públicamente conocido que Ulises Ruiz Ortiz (URO), se impuso como gobernante mediante el fraude más costoso de la historia de Oaxaca, quedando fuertemente cuestionadas y desgastas las instituciones electorales.
Desde los primeros meses de su administración, Ulises cancelo de facto las garantías constitucionales de libertad de expresión, manifestación, organización y libre tránsito, desatando una permanente represión contra el movimiento social con las consiguientes violaciones a los derechos humanos fundamentales de pueblos indígenas y no indígenas, dejando en entredicho la separación de poderes del congreso local y la suprema corte de justicia del estado (otras instituciones) al apoyar públicamente las violaciones al estado de derecho que el ejecutivo estuvo cometiendo.
Por otra parte, también la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) encubre y justifica al ejecutivo, con lo que esta institución queda profundamente dañada al perder la poca credibilidad que aun pudiera tener, al corroborar la sociedad el comportamiento encubridor y cómplice de una instancia que debiera actuar de manera imparcial y objetiva.
Posteriormente, en lo mas álgido del problema en Oaxaca, conforme lo establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, acudimos a las instancias federales como son la cámara de diputados, la cámara de senadores y la secretaria de gobernación donde tramitamos el juicio político, la declaración de desaparición de poderes en el estado o el acuerdo político que posibilitara la solución pacifica del conflicto. Pero no solo nos dan una respuesta negativa, a pesar de la gran cantidad de pruebas que aportamos, las cuales, después lo supimos, ni siquiera fueron consideradas por los senadores del PRI y el PAN para emitir su resolución final, sino que por la “magia” de las leyes y las instituciones nos convertimos de victimas a responsables y culpables de quien sabe que “delitos”, suficientemente graves para que todo el aparato del estado y sus instituciones se lanzaran con toda su capacidad destructiva en contra de un pueblo desarmado para tratar de aplastarlo de manera absoluta definitiva.
Pero Oaxaca es tan solo el crimen de estado mas reciente. Nuestra historia nacional esta plagada de ejemplos como el del 68, el 71, Acteal, Aguas Blancas, Pasta de Conchos, Atenco, la guerra sucia de los sesentas y setentas, los gigantescos y escandalosos fraudes electorales de finales de los ochenta y el del año pasado, por citar lo mas conocido. Y en todos estos crímenes han estado involucradas todas las instituciones del Estado y desde las propias instituciones nada se ha hecho en favor de los agraviados, mas aún han justificado o minimizado los crímenes contra el pueblo. Con seguridad le están apostando a la perdida de memoria histórica y deshumanización de la sociedad. Como quiera que sea, todas las instituciones han demostrado a que intereses realmente representan, por lo que en ningún momento han sido útiles para resolver las necesidades y reclamos de toda índole de los mexicanos.
LAS INSTITUCIONES SE REFORMAN O SE CONSTRUYEN EN PARALELO
Ante este panorama, a nuestro entender, resulta importante y urgente ir dibujando diversas alternativas en esa perspectiva.
Según creemos, los señores del poder y del dinero saben del desgaste que las instituciones necesariamente van sufriendo, al estar imponiendo sus intereses a contrapelo de los intereses de la mayoría de la sociedad y en consecuencia, saben que se deberán de ir modificando pero sin que pierdan su función esencial para las que fueron creadas, y es, como ya dijimos, garantizar los privilegios y beneficios de los grupos de poder dominantes. De esta manera, las posibles reformas a las instituciones están acotadas por el marco constitucional vigente, de tal forma que, en ese contexto, difícilmente se podrán hacer reformas profundas. Por tal motivo, para poder realizar cambios profundos en las instituciones, se requiere crea una nueva constitución que sea el marco que haga posible esto. Sin esta condición, los pretendidos cambios institucionales se están convirtiendo en contrarreformas que continúan agravando las posibilidades de bienestar de las mayorías.
Pero en Oaxaca creemos que junto a esta lucha por una nueva asamblea constituyente que construya un nuevo marco jurídico que se plasme en una nueva constitución, podemos ir construyendo una nueva institucionalidad de manera alternativa y paralela a la existente.
Esta idea no es nueva, pues ha sido parte de la propia experiencia histórica del desarrollo de la sociedad. En su lucha contra la nobleza feudal, la entonces naciente burguesía construye, junto a los feudos, los llamados Burgos, los cuales eran ciudades donde artesanos y comerciantes sientan sus reales, se consolidan y desarrollan.
En estos territorios diferenciados y alternativos van construyendo una nueva institucionalidad que convive, se entrelaza y confronta con la institucionalidad medieval, como son el comercio, el sistema financiero, los gremios, ligas, corporaciones, cofradías, o artes, según el lugar geográfico. Surgió también el trabajo asalariado, la economía monetaria, la banca y con ella el crédito, los préstamos, las letras de cambio, todas estas instituciones virtualmente desconocidas en el mundo feudal y las cuales van originando un incipiente capitalismo. También aparecen las Universidades como respuesta de los gremios de educadores y de los títulos nobiliarios, entre muchas otras cosas más. Como se ve, junto a la institucionalidad feudal, de manera paralela se fue construyendo la institucionalidad burguesa que posteriormente habría de convertirse en la dominante.
Nosotros estamos convencidos que hoy, en México, las luchas de la APPO y la CND han puesto al descubierto que al mismo tiempo que se deba luchar por un nuevo constituyente y una nueva constitución que amplié el marco legal para la realización de cambios profundos a las instituciones, es posible ir construyendo nuevas instituciones paralelas a las existentes y desde una perspectiva popular.
En la APPO y la CND se movilizan verdaderos ejércitos sociales que mostraron no estar dispuestos a continuar regidos por instituciones contrarias a los intereses de las mayorías. Estas enormes cantidades de ciudadanos inconformes nos encontramos asentados en amplios territorios por todo el país, desde donde podemos ir construyendo una nueva economía y una nueva política, participativas y desde abajo, y aunque de manera germinal, ir creando desde ahora una nueva institucionalidad. Esto significa que en todas las colonias, comunidades, ejidos, municipios etc., promovamos y pongamos en práctica nuevas formas de estructura y funcionamiento de gobierno, más horizontal a la manera de los consejos, donde prevalezca la democracia participativa en todo un sistema asambleario.
Tejer redes de consumo colectivas que posibiliten sortear el intermediarismo y crear formas solidarias de producción, así como construir sistemas de financiamiento popular. Elaborar proyectos que hagan posible la recuperación y promoción de las diversas expresiones culturales que rescate los aspectos solidarios y humanistas de las relaciones entre los hombres.
Incidir en el diseño y aplicación de los programas educativos en las localidades donde nos encontramos, para evitar que sean eliminadas las materias históricas y humanistas con que la derecha en el gobierno pretende destruir la memoria histórica de nuestros pueblos, o en su defecto, armar brigadas educativas que subsanen los vacíos que los programas oficiales van provocando en la educación. Estas son algunas, de entre muchas otras cosas más que es posible ir construyendo desde ahora, y es lo que en la APPO se conoce como el poder popular desde abajo y la construcción del poder dual o contrapoder, en contraposición al poder impuesto desde arriba. Se trata de que el pueblo vaya copando y ocupando todos los espacios de nuestros territorios, no solo en un sentido geográfico sino social, político, económico y cultural.
Es en este proceso que podemos ir construyendo una nueva institucionalidad desde una autentica perspectiva popular, pero sobre todo, seria una estructuración social y política de millones de mexicanos que no quieren ser gobernados por un presidente espurio, pero que requieren organizarse de otra forma para poder ser la base real sobre la cual el gobierno legitimo de Andrés Manuel gobernaría de manera concreta. Un poder y una institucionalidad alternativa requieren un gobierno alternativo. Finalmente, no se trata de marginarse o aislarse del conjunto de la sociedad, sino de organizarnos de otra manera e ir copando todos los espacios de la vida social, económica, política y cultural en una lógica de contrapoder. Expresiones reales de esta posibilidad, son los Municipios Autónomos de Chiapas y Oaxaca. Y más allá de nuestras referencias domésticas, están los procesos de los Sin Tierra de Brasil y la Venezuela de Hugo Chávez.
Les agradezco el espacio que nos han permitido para poder compartirles nuestras esperanzas y sueños.
¡Cárcel a Ulises Ruiz Ortiz por los crímenes cometidos contra el pueblo de Oaxaca!
¡Libertad a los presos políticos de Oaxaca y del país!
¡Presentación con vida de los desaparecidos!
Samuel Hernández Morales
Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo-Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca
CODEP-APPO
Marzo de 2007